La Ardilla Petulante de la Jungla
En la Jungla dominaban un grupo pequeño de Leones. Tenían todo absolutamente bajo control. Para poder hacerlo de forma “pacífica” necesitaban la ayuda de otros animales para que divulguen la “verdad”. La “verdad” consistía en que la vida estaba mejor en la Jungla desde que estaba controlada por los leones, no sólo que todo estaba más limpio, sino que no necesitaban trabajar demasiado ya que comían muy bien gracias a la sobra de la caza de los Leones.
Las Hienas eran los principales colaboradores de los Leones. Era una simple cuestión de conveniencia mutua. Los Leones eran los únicos que podían cazar, los restos –lo que ellos no comían– se lo pasaban a sus principales colaboradores, las Hienas, que portaban el ostentoso título de “Vendedores Independientes de Carroña”. Los VIC se encargaban de comer una parte importante de la carne dejada por los Leones y con el resto elaboraban distintos tamaños de albóndigas que eran entregadas a los animales más pequeños. Algunos de los VIC dejaban esa última tarea de hacer las bolitas a los “personalizadores”.
Y así vivieron más o menos felices durante un par de generaciones de Leones, pero la vida dejó de ser tan cómoda, no sólo por los insectos y gusanos que gracias a los desperdicios de carroña pululaban por toda la comida –haciendo que los demás animales sufran todo tipo de empachos, indigestiones y diarreas– sino por algo todavía más molesto, las pequeñas Ardillas.
Lo peor de todo era que esas molestas Ardillas no comían carne, comían almendras. Eran pequeñas comunidades, en realidad al principio fueron sólo un par que recuperaron el perdido arte de recoger bellotas y almendras, pero a una de ellas les encantaba un preparado al que llamaban garrapiñada. Era deliciosa, así que alcanzaron un alto grado de elaboración de todo tipo de comida y postres gracias a las almendras.
Al principio las Ardillas vivían casi silenciosas en sus comunidades, luego empezaron a divulgar que la “verdad” no era la única, y que todos los animales estarían mejor si dejasen de comer la carroña de los leones, no sólo porque estarían mejor de los intestinos, lo principal era que cortaban su dependencia de los Leones y las Hienas. Todos los animales podrían empezar a pensar, moverse, cazar, cultivar… y quién sabe las delicias que podrían llegar a preparar.
Al principio los Leones y las Hienas no escuchaban, luego reían, pero empezaron a preocuparse de que algunos Tigres y Jaguares sí hayan empezado hacer caso probando todo tipo de vegetales y frutas. Muchas manzanas decían algunos. Otros Jaguares y Tigres más valientes se pasaban directamente a las almendras. Los Leones ya no reían demasiado. Las Hienas chillaban histéricas.
Había un conjunto de Hienas, aquellas que estaban más acojonadas de que los Leones les dejen sin carroña, que por el miedo y la ignorancia de nunca haber comido otra cosa, hacían redadas en las colonias de las pequeñas ardillas y gritaban y reían histéricas para asustarlas. La verdad es que las Hienas estaban aún más angustiadas por un futuro incierto. Era evidente que en su desesperación sólo buscaban la provocación… las Ardillas empezaron a llamarles Dragones, porque parecía que lanzaban llamas (o “flamas”) por sus bocas.
Los Dragones estaban cada vez más nerviosos, porque había Ardillas cada vez más listas, y que ya no se callaban ante los Dragones, en cambio respondían muy seguras de sí mismas y con buenos argumentos. Los Dragones no podían argumentar demasiado, porque al fin y al cabo no podían admitir que sólo les interesaba seguir sus buenas relaciones con los Leones porque no sabían hacer otra cosa que comer carroña.
Había una Ardilla, la Rita, que era muy lista, sabía cocinar muchas variedades de almendras y además empezó a estudiar, llegó obtener el título máximo al que puede aspirar una pobre y pequeña Ardilla cocinera sin pedigrí ni familia conocida. Además la Rita empezó a explicar a todo animal que se le cruzaba el porqué era mejor cocinar vegetales que comer carroña. Cada día lo hacía más, se esforzaba, tenía cada vez más amigos entre las Ardillas y al mismo tiempo más enemigos entre las Hienas.
Un día la Rita decidió que ya estaba cansada de las Hienas Dragones y de su risa histérica provocadora, así que empezó a responder cada vez que veía salir las llamas de los Dragones. Dicen algunos de los animales que en algunas ocasiones incluso la vieron lanzar llamas de su boca, de la misma forma que los Dragones, pero más estrechas y punzantes, se movían y dibujaban figuras extrañas.
Los Dragones no la soportaban, no podían con ella, especialmente cuando usaba sus propias armas. Así se descubrió que los Dragones no aguantaban el calor, les ponía enfermos.
En realidad la anécdota que quería contar es la que viene a continuación.
Un día uno de los Dragones, que salió escaldado de un debate público con la Rita, frustrado y sin saber más que hacer, escribió al Jaguar de la zona:
Estimado señor Jaguar, me dirijo a usted, con la mayor objetividad posible, para que tome medidas disciplinarias contra esa Ardilla fanática radical enferma de la cabeza que no debería vivir ni trabajar de cocinera en nuestra amada, limpia y poderosa Jungla. Debe irse de la Jungla, o debería usted matarla, es una fanática irracional a intolerante. Que se calle de una vez. Además me ha llamado “Dragón”, la cabrona.
Firmado, La Hiena Tolerante
Nadie sabe como acabó la historia, dicen algunos que el Jaguar –que era un buen comedor de almendras– dijo riendo:
Vaya, cosas de Hienas.
Welcome to the jungle
We’ve got fun ‘n games
Pues eso, que nosotros no tenemos miedo a jugar
Comment by Pau Rul·lan Ferragut — Tuesday 22/2/2005 @ 20:21
Val, accepto jaguars vegetarians perquè he vist moixos menjar herba
Comment by Benjamí — Tuesday 22/2/2005 @ 20:27
Dios. Sinó fuera tan triste me descojonaria. ¿Que será lo próximo? ¿Pincharle las ruedas a la carreta de Rita?.
Comment by davidcg — Tuesday 22/2/2005 @ 20:46
NO EXISTEN ARDILLAS EN LA JUNGLA!
Comment by El Leon Perezoso — Tuesday 22/2/2005 @ 22:10
Habla por la tuya, donde sólo dejáis entrar marmachos.
Comment by Pepe — Tuesday 22/2/2005 @ 23:06
Yo creo que una dieta equilibrada tiene que tener todo tipo de comida, las almendras poseen un gran poder de calorias, por lo que combustionan rapido y son buenas para los musculos…pero con eso no basta. Si todo el mundo comiera almendras los leones serian las ardillas, y tampoco no puede pasar eso. Estaríamos en el mismo problema…la globalizacion de las almendras, y todo sería derivados de almendras…acabaríamos de almendras hasta el culo, la verdad.
Empezar comiendo carne no esta mal, es bueno para saber el sabor. Y esta probado que una dieta vegetariana no es tan buena como se piensa..hablando en plata…no pasa nada si un aplicativo (una vida) esta hecha con almendras y con carne…y poco a poco saldrán mas alimentos.
Un saludo
Comment by Deicos — Wednesday 23/2/2005 @ 7:55
Deicos, pero comiendo almendras no es necesario matar a nadie para conseguir su carne…
Si quieres variar come peras y pipas también.
xD
Comment by davidcg — Wednesday 23/2/2005 @ 10:31
¿Leones que colaboran con hienas? Tu no has visto el Rey León, ¿verdad?
Bonita Fábula, aun asi
Comment by Moof — Wednesday 23/2/2005 @ 12:01
La jodida ardilla no sabía que el cultivo del almendro ya estaba patentado. Además se olvido de pagar el canon “almendrero” a la sociedad de autores de la jungla. A partir de aquí, cualquier cosa que le pase le estara bién merecido, no?
Comment by La Razón de la Jungla — Thursday 24/2/2005 @ 17:50
El Junglefone de Rita
Hace poco contaba la historia de la la Ardilla Rita y de cmo las Hienas Dragones haban desarrollado la habilidad de soltar llamas por la boca, pero que simultneamente eran muy pocos resistentes al calor, cosa que aprovechaba Rita para mantener a…
Trackback by Ricardo Galli, de software libre — Thursday 24/2/2005 @ 18:11
hola como les va a mi me va bien mi mail es soledad_duques es de hot ,ail y tengo 11 años y bueno me voy ya saben mi msn adios yo sole me dicen tati adios!!!!!!!!!!!!!!!!!!!……………
Comment by tati — Thursday 21/4/2005 @ 19:56
buenoooooooooooooooooo me quedan 1$ para en ciber me voy y adios me voy y adios soy de campo de mayo buenos aieres
argentina chauuuuuuuuuuuuuuuuu
Comment by tati — Thursday 21/4/2005 @ 19:58