El país de los ciegos
“El país de los ciegos” es un libro de H. G. Wells acerca de un montañista, Nuñez, que casi literalmente cae en un pueblo de gente ciega situado en un valle bucólico en los Andes peruanos. Decide aplicar el refrán –en el país de los ciegos el tuerto es el rey– y se queda en el pueblo. Intenta explicarles infructuosamente qué significa “ver” y qué es el mundo.
Cuando Núñez sostenía exaltado que el universo era infinito, y que ellos no tenían sino una mezquina idea de él, los ciegos ponían caras tristes o irritadas, diciéndole que procurase apartar de sí esas ideas perversas.
Pasa un tiempo en el pueblo y se enamora de la hija del que se había convertido su amo en el pueblo. De todas formas la gente sequía preocupada por el recién llegado, estaban convencidos que alucinaba, era un idiota, torpe y no sabía hacer las cosas bien –la mayor parte de su vida transcurría en la oscuridad–. Nuñez era distinto, los ciegos habían afinado el sentido del oído y olfato. Consultaron al tribunales de ancianos que podían hacer para curar a ese hombre.
- Esas protuberancias nocivas que él llama ojos y que en los seres perfectos sólo existen para ahondar una bella depresión en la cara, las tiene Núñez tan enfermas, que la dolencia le ha penetrado hasta los sesos.
-Claro -respondió Jacob. -Para curarlo es preciso intentar una operación a la vez sencilla y radical; hay que extirparle esos dos cuerpos excitantes.
¿A qué viene la metáfora? La usó Lawrence Lessig para explicar que están haciendo los políticos –nuestros “doctores” ancianos— con las leyes de copyright cada vez más restrictivas. Sirve también para explicar las patentes de software y el DRM.
La cuestión era y es, ahora que las herramientas han cambiado, ¿seguiremos teniendo la libertad que teníamos antes? ¿podemos seguir haciendo lo que hacemos desde el principio de la escritura? Los abogados y políticos dicen que NO.
Las tecnologías del siglo 21 están en contradicción con las leyes. Las opciones son reformar las leyes o reformar las tecnologías.
Nuestro consejo de ancianos ya ha tomado la decisión.
O la tercera via que es subvertir el sistema. Al fin y al cabo, ¿Que es sinó la GPL?. Es un topo, es el fuego contra el fuego. Amparandose en el copyright (ya que es copyright) destruye el objetivo del copyright. Y bienvenida sea.
Y recordemos otra cosa. Un sistema esclavista puede existir únicamente porque en último término los esclavos lo permiten.
Comment by davidcg — Saturday 19/3/2005 @ 21:56