Antiguo y abandonado blog de Ricardo Galli :-(

Saturday 26/3/2005

La universidad pública, último reducto

Filed under: En la prensa, Educación — gallir @ 13:46

El título es parte de la frase que me ha dicho un amigo periodista muy reconocido –y famoso, yo llevaba años devorando su artículos antes de conocerlo personalmente–. Él es de aquellos que periodistas que quedan muy pocos –porque ya han muerto o porque están en el paro–. Hace “periodismo de investigación” hasta para los detalles más nimios, y dice lo que piensa que hay que decir, no lo que el consejo editorial –de gran empresa mediática multinacional– considera “cómodo”. No diré el nombre porque no le gusta, pero los que lo conocen personalmente saben muy bien de quién estoy hablando. Pues hace muy poco he tenido una conversación telefónica de casi dos horas muy interesante.

Todo más o menos comenzó cuando le comenté que leer las noticias del Cyberpaís me producía una especie de déjà vu y que estaba cansado del exceso de politicorrectismo en todos los medios.

Allí fue donde me empezó a contar los entresijos de las grandes empresas editoriales y cómo ha sido la trayectoria profesional de muchos de los periodistas que leemos día a día en todos los medios, especialmente aquellos dedicados el mundo del software y las tecnologías. Son historias de culebrón, está todo entrelazado, por sangre, herencias, cuñados, favores pagados o deudas comunes.

La historia es que me dijo que es peor que el politicorrectismo, se trata que en este país para llegar a ser periodista de medio y tener “salario de general de brigada” [sic] no hay que ser incómodo. Hay que escribir sin molestar a los demás, y cuando se molesta a alguien es por alguna campaña pre diseñada y pensada por la empresa para obtener algo a cambio.

Aquellos periodistas con opinión y que saben mucho duran muy poco en las empresas, o son atacados hasta por sus colegas. Vaya, se aplica aquello de “el que se mueve no sale en la foto”. En la opinión de mi amigo eso se aplica en casi todos los negocios y en casi toda la sociedad. Lo que se exige ahora es no hablar: “calla y trabaja, sobre todo calla, si quieres llegar alto”.

Por eso me dijo que los únicos que dicen realmente los que piensan son aquellos cuyo nómina está asegurada independientemente de lo que digan. Y me dijo:

Eso sólo ocurre en la universidad pública, es el último reducto donde se puede opinar libremente sin que te encuentres en el paro al día siguiente.

Pues sí, tiene estrictamente la razón. Podrán tomar “represalias”, pero es muy difícil y raro que sean tan graves como para dejar a profesores en el paro.

En los últimos tiempos yo he tenido dos “campañas” contra mí por defender al software libre, y por supuesto criticar duramente y sin tapujos al modelo del software privativo. La última ha sido casi de risa y ha venido de una persona externa a la universidad, aunque ha insistido, son varios los profesores o “jefes” que han recibido esa carta explicada en el apunte.

Pero tuve otra, desde adentro, que duró varios años y que incluso pidieron “mi cabeza” al rector de la universidad. Por supuesto el ataque venía de un personaje de esos casposos, anticuados, un informático que tenía un cargo importante en el centro de cálculo, cada día con traje oscuro. Uno con pretensiones de blue suite. De esos que son capaces de gritar “esos del software libre/Linux son unos pringados”, “el Linux no es pofesional“, “nunca habrá un Linux mientras yo ocupe mi cargo”.

Mientras tanto el correo electrónico con software privativo muy caro no funcionaba, no se podía enviar más de unos pocos kilobytes de attachments, los servidores de millones de euros se caían casi cada día, sólo dejaban dar clases en Windows porque el “GNU/Linux es inseguro”, publicaban en la prensa que nuestra universidad era una de las primeras en tener wireless en todo el campus y cuatro años después todavía no es cierto. Incluso se dieron “cursos de seguridad” donde explicaban a los profesores que los servidores principales de la universidad tenían telnet y no ssh porque este último era inseguro –os prometo que es verdad–. Así teníamos –y seguimos teniendo todavía– muchos problemas con la infraestructura básica. Mientras tanto se gastaban millones en transmitir ópera del Liceu en directo y se creían que estaban en Silicon Valley.

Durante la época que ese señor era un “cabecilla” no me he callado y he dicho en público y en privado lo mismo que el párrafo anterior, además de explicarles que que el software libre ofrecía las soluciones sin tenerse que gastar tanto dinero, por lo que me parecía casi inmoral lo que estaban haciendo, sobre todo teniendo en cuanta nuestras carencias. La réplica fue dura, con llamadas a directivos los fines de semana o con “razzias” cuasi policiales para controlar qué tenía en mis servidores GNU/Linux, y por supuesto con la clásica campaña continua de desprestigio profesional, un mobbing en toda regla (aunque ese mismo informático ex-cabecilla pofesional preguntaba hace poco a otro informático “¿qué es eso del PHP? ¿tú lo sabes?” :-) ) .

Y veo que tiene razón, he tocado muchos los cojones a algunos. Digo y opino exactamente lo que pienso. No me libro de peleas, malentendidos y acusaciones de todo tipo. Pero puedo seguir opinando. Si hubiese estado en otro lugar no habría durado dos horas.

El salario no es alto, hay épocas de mucho estrés, tenemos mucha burocracia, demasiados alumnos y muy pocos recursos, faltan más profesores, no tenemos casi personal de administración y servicios…pero soy un afortunado por ser profesor de universidad. Puedo hacer pública mi opinión personal, al contrario que para la mayoría de “opinadores profesionales”.

Le comenté mi amigo periodista:

Todavía hay esperanzas, la universidad pública todavía existe, y los weblogs y blogs de los “independientes” son cada vez más leídos. Aunque ya hay una campaña desde algunos medios tradicionales contra los bloggers… y la universidad pública.

“Es lógico y coherente”, me dijo.

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