S’ho paga
Para los que no sepáis catalán, el título se usa para decir “vale la pena”.
Dar clases es muy duro [1], intelectualmente cansador, y sobre todo cuando uno es el “bicho raro”. Me siento como un católico intentando convencer de las bondades de Cristo a los judíos. Además el problema de dar clases es que hay que hacerlo cada día, poner la cara frente a decenas de personas que están lista para ponerte a parir –mentalmente– por cada palabra que digas y muy poco dispuestas a participar –con lo que me gusta el vis-a-vis–.
Lo malo es que las clases no me/nos salen brillantes cada día. Algunos días mejores que otros, la mayoría peores, y se acaba la clase con una sensación del trabajo mal hecho. Sumado eso a que intento enseñar cosas que no están muy dispuestos a aprender, sobre todo porque el entorno habla de otras cosas: cómo hacer funcionar bien el antivirus, dónde conseguir los cracks, cómo cambiar los skins de un programa, lo guai de la última versión del Nero…


