Musicstrands, más tópicos y privatizar la ciencia
En El País de hoy sale un artículo “Poca I, menos D” de Andrea Rizzi. Gran parte del artículo es un reportaje a uno de los fundadores de Musicstrands. Se repiten los tópicos y FUD de siempre, como los centros de investigación públicos trabajan sin pensar en lo que pide el mercado (es exactamente poner justamente el carro antes que el caballo, y además que lo pague la sociedad). Pero aún dicen cosas más serias y que suele calar bastante en los no iniciados: hay que privatizar la ciencia.
Uno de sus fundadores y entrevistado, Francisco Martin, según él con 12 patentes –supongo que todas de software– opina:
.. es significativo que el concepto de excelencia en el entorno de la investigación española [básicamente pública] esté asociado casi sólo al mérito académico, a las publicaciones. Las patentes son consideradas algo secundario…
Lo típico que comenté varias veces en este blog. Si un científico o profesor opina sobre negocios las respuesta inmediata es “¿y éste que sabe de negocios?”. Pero parece que todo aquel que hace unos duros en el área de la tecnología se cree que conoce la “verdad” de cómo debería funcionar el sistema público de investigación. La frase anterior resume perfectamente esos desconocimientos.
En primer lugar ciencia y academia (y universidad) son casi sinónimos, así que está muy bien que el mérito dentro de la academia esté basado en méritos académicos… oh, wait! Pero si no necesita casi explicación.
Por otro lado, el objetivo de la ciencia (y la “academia) es la creación y divulgación del conocimiento. Uno de los criterios fundamentales de funcionamiento de la comunidad científica es lo que se conoce como el sinónimo de publicación o revisión de pares. Para obtener méritos hay que publicar, para ser publicado debe ser revisado por reconocidos expertos en el tema. Así se asegura que el aporte es valioso y original, y por otro lado se pone ese conocimiento a disposición de todo el resto de la comunidad científica.
¿Qué se pretende? ¿que una patente tanga más valor académica que una publicación? Muchos piensan así, es un discurso bastante frecuente en la universidad, sobre todo de aquellos que han tenido dificultades para pasar las revisión de pares.
Una patente no tiene el mismo nivel de revisión de pares que una publicación. Existen limitaciones físicas y humanas de las oficinas de patentes –que obviamente no cuentan con los mejores expertos en cada área, ni en calidad ni en cantidad– además hay estudios que demuestran que las inmensa mayoría de patentes tienen errores y que muchas de ellas deberían ser inválidas.
Si además se asume que una patente es “innovadora”, las leyes españolas y europeas permiten publicar los resultados de esa innovación y al mismo tiempo obtener una patente. ¿Deberían otorgarse el doble o triple de “créditos” por los mismos resultados? Difícil de aceptar, a menos que el objetivo sea no publicar. Para no pasar esa dura revisión de pares, o para “proteger” el monopolio.
Lo que nos lleva al siguiente punto. La diferencia fundamental entre “publicaciones científicas” y “patentes”. Las primeras sirven como método público de validación del conocimiento. Aunque con problemas –como todo sistema humano– está funcionando bien desde hace bastantes siglos. Las segundas son monopolios que otorga la misma sociedad para que nadie más pueda usar la misma idea durante un período de tiempo para facilitarle su salida al mercado eliminando la posibilidad de competidores directos.
Entonces la pretensión de darle más importancia a las patentes es fomentar que la investigación pública, con fondos públicos, premie a sus investigadores que persiguen obtener beneficios económicos directos a través de monopolios legales. O sea, privatizar la ciencia y sus resultados, pero que sigamos pagando todos.
No entiendo como pueden sostener esos argumentos.
Lo que debería hacerse, en todo caso, es penalizar a esos investigadores que solicitan patentes de resultados que han sido financiados con fondos públicos. Sería lo razonable. O al menos obligarlos a pasar por publicaciones y revisiones de pares más rigurosas para asegurar de modo más fiable la innovación de la posible patente.
La ciencia española y la europea tienen problemas, pero las patentes son parte –pequeña– de ese problema, no la solución. A diferencia de lo que muchos piensan, con aumentar el número de patentes no habremos mejorado el nivel científico. Las patentes podrían ser un recurso válido para las empresas, que necesitan ganar dinero. Pero un sistema público de investigación no debe ganar dinero para sus accionistas, sino prestigio académico y favorecer a la sociedad.
Me extraña que un empresario de éxito, que ha pasado hasta por estudios de doctorado en su universidad, no se haya preguntado si su éxito hubiese sido posible sin la “ayuda” de su tan denostado sistema científico.
Sigo asombrado que se estas frivolidades se publiquen sin cuestionar –mas bien se festejan y divulgan– o al menos presentar la opinión contraria de verdaderos expertos.
Será que ya les viene bien privatizar la ciencia, además de la cultura.
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[Francisco Marín] “Las patentes son consideradas algo secundario ”,
[Anónima] No es cierto, tanto el CSIC como las Universidades que conozco tienen en cuenta las patentes de los investigadores/profesores.
Pero la manera de tenerlas en cuenta es diferente, y debe ser así.
Para empezar no cualquier investigación puede ser patentable. No se consideran invenciones (art. 4.4 de la ley de patentes 11/1986):
a) Los descubrimientos, las teorías científicas y los métodos matemáticos.
b) Las obras literarias, artísticas o cualquier otra creación estética, así como las obras científicas.
c) Los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades intelectuales, para juegos o para actividades económico-comerciales, así como los programas de ordenadores.
d) Las formas de presentar informaciones.
Tampoco son patentables (art. 4.5) los métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico del cuerpo humano o animal ni los métodos de diagnóstico aplicados al cuerpo humano o animal.
Así que como se ve, toda la ciencia básica no es patentable en si misma, por lo que utilizar como parámetro de evaluar investigadores las patentes en muchos campos científicos sería una tontería.
En los campos en los que si es posible que las investigaciones conduzcan a invenciones patentables. es decir, en campos que no son investigación básica (I) si no que se acercan al desarrollo (D) tiene sentido tenerlas en cuenta, pero conociendo sus limitaciones.
Una patente tiene que cumplir tres requisitos esenciales:
a) ser nueva.
b) tener actividad inventiva.
c) tener aplicación industrial.
La misión de las oficinas de patentes se limita, básicamente, a comprobar esos requisitos en sus informes sobre el estado de la técnica.
Las oficinas de patentes _nunca_ comprueban si las invenciones funcionan realmente. Es decir no se hacen ensayos para reproducirlas ni prototipos ni nada de eso. Simplemente se comprueba si están o no incuidas en el estado de la técnica o si se deducirían de manera obvia del mismo.
En ese sentido, efectivamente, no se trata de una verdadera “revisión” como las “revisiones entre pares” que puedan tener lugar antes de una publicación o después en las publicaciones especializadas.
Además tiene razón Ricardo, que si una invención es patentable, debería ser publicable y medirse con la misma vara que las que no son patentables.
En lo que si tiene sentido tener en cuenta las patentes es en los campos en los que se pretende que la investigación sea aplicada como indicador de que los investigadores han conseguido cumplir ese criterio. Pero en ese caso no debería contar la mera concesión de la patente con informe sobre el estado de la técnica positivo, si no las licencias o transferencias de la misma que se consigan.
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 2:54
[Ricardo] Existen limitaciones físicas y humanas de las oficinas de patentes que obviamente no cuentan con los mejores expertos en cada área, ni en calidad ni en cantidad además hay estudios que demuestran que las inmensa mayoría de patentes tienen errores y que muchas de ellas deberían ser inválidas.
[Anónima] Tampoco los que hacen las peer review de según y que revistas son los mejores expertos en cada área. Las grandes oficinas de patentes, las de la trilateral, USA, Japón y la Oficina Europea, tienen examinadores francamente cualificados y formados en sus áreas. Lo que pasa es que su misión no es hacer “una validación del conocimiento”, ni siquiera una “peer review” si no un informe sobre el estado de la técnica.
En cuanto al estudio, tiene un título totalmente sensacionalista. Lo que dice realmente es:
“Almost every US patent contains at least one mistake, according to new research. The vast majority are trivial errors, most of them the fault of the USPTO; but two per cent of the patents examined were found to contain serious mistakes that weakened the core claims.”
O sea que con errores importantes, que no sean simples erratas, hay un 2%. No es lo mismo
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 3:08
Por cierto, las oficnas de patentes que no son de la trilateral, _también_ tienen buenos expertos, pero son menos numerosos. En el comentario anterior cuando me refería a la trilateral era en cuanto a _cantidad_. No hay muchas revistas que cuenten con varios miles de expertos en diferentes campos de la técnica y esas oficinas los tienen.
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 3:12
[Ricardo] Entonces la pretensión de darle más importancia a las patentes es fomentar que la investigación pública, con fondos públicos, premie a sus investigadores que persiguen obtener beneficios económicos directos a través de monopolios legales. O sea, privatizar la ciencia y sus resultados, pero que sigamos pagando todos.
[Anónima] La titularidad de las patentes realizadas por profesores de universidades públicas y del CSIC es de las Universidaddes o del CSIC, es decir sigue siendo pública, no se “privatiza” o si se privatiza, será porque los titules, públicos, de la patente decidan venderla o licenciarla a cambio de unos ingresos que pagaran las empresas no “todos”.
Si quisieramos discutir de verdad este punto habría que analizar si es mejor que una invención se patente o no para que luego resulte útil para la sociedad. Y habría que ver si con el sistema de libre mercado actual sería rentable fabricar determinados productos, no patentados por el sector público de investigacón, que en un mercado de libre competencia podrían llegar a dejar muy poco margen de beneficio frente a otros productos menos útiles socialmente pero protegidos por patentes.
Otra cosa es que se suprimiera totalmente el sistema de patentes, también para el sector privado, pero entonces volveríamos a la edad media… o a la Alemania de entre guerras, donde la tecnología no se divulga por miedo a que la copie la competencia y el ritmo del desarrollo tecnológico es más lento.
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 3:25
[Ricardo] La ciencia española y la europea tienen problemas, pero las patentes son parte pequeña de ese problema, no la solución. A diferencia de lo que muchos piensan, con aumentar el número de patentes no habremos mejorado el nivel científico. Las patentes podrían ser un recurso válido para las empresas, que necesitan ganar dinero. Pero un sistema público de investigación no debe ganar dinero para sus accionistas, sino prestigio académico y favorecer a la sociedad.
[Anónima] Ahí si que estoy totalmente de acuerdo
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 3:27
http://www.totallyabsurd.com/
Comment by Benjamí — Monday 23/1/2006 @ 3:39
Si, Benjamí, ya conocía es página, está muy bien. Podría aportar alguna patente nacional de mi cosecha, que tampoco están mal.
Pero no cras, en todas partes cuecen habas:
http://www.pitoche.com/IGNOBEL.htm
¡bona nit!
Comment by Anónima — Monday 23/1/2006 @ 4:03
Sipes, hay de todo (y en ciencia todavía te encuentras con cosas peores que no aparecen en los ignobel, que por cierto tiene cierto “prestigio” y a muchos les gustaría estar nominado). Pero la diferencia es que esas investigación “extrañas” no tienen efectos colaterales legales como las patentes.
De todas formas, como se puede apreciar, los comentarios de una “anónima” tienen mucho más información, precisión y “conocimiento” que un artículo publicado en el principal periódico de este país. No sé si es para alegrarse o amargarse.
Comment by gallir — Monday 23/1/2006 @ 10:46
La mayoría de quienes postulan los principios del valor de las patentes toman como ejemplo las universidades norteamericanas, que dejan bastante que desear.
De hecho, muchos de los científicos que investigan en los EEUU no son de origen norteamericano, sinó que provienen de países con menos ánimo comercial en sus universidades (como la India).
Cansa escuchar a quienes quieren aplicar principios de empresa privada a las administraciones públicas.
La salud, la educación y la justicia deben existir en un estado al margen de los beneficios económicos: no importa si un hospital (o un sistema sanitario) da pérdida o no, hay que garantizar la salud, sinó terminaríamos como los nortamericanos, con un sistema de salud sólo para los pudientes, admirando el sistema de salud que hay en los paises europeos y donde los laboratorios defienden a capa y espada sus patentes para no ceder ni un palmo del negocio…
Lo mismo se aplica a la educación y a la justicia.
Que horror de neoliberalismo.
Comment by Demian — Monday 23/1/2006 @ 16:13