El artículo/reflexión/provocación de ayer fue inspirado por las charlas que tuvimos la noche anterior durante la cena con Minid. Allí se contaron muchas anécdotas, problemas y desconocimientos de los informáticos, especialmente cuando se trata de software libre o GNU/Linux. También hablamos muchos de la facilidad con que en la blogocosa se entra al ataque personal y la difamación en vez de “atacar” las ideas y no a las personas.
El apunte anterior comprobó todo eso. Como muchos han respondido directamente con ataques personales e insultos y cómo en general se niegan las evidencias.
No tendría sentido explicarles que las tasas de paro de los informáticos en los países medianamente desarrollados son de las más bajas, o cómo sus salarios suelen estar entra las más altas.
Tampoco tendría sentido explicarles que la razón fundamental del abandono o retraso de los estudios informáticos –en España y sobre todo en Balears– es que la mayoría de esos alumnos están trabajando.
Tampoco tendría sentido explicar que el esfuerzo intelectual es mucho mejor y más saludable que el esfuerzo físico de un albañil, pintor, obrero, recolector de cosechas, minero, estibador… y hasta de los camareros que no paran de correr y caminar durante más de 10 horas aguantando los gritos y mal humor de sus clientes (muchos de ellos “programadores”).
Tampoco tendría sentido explicarles que de todos los buenos programadores que conozco, ninguno de ellos está sin trabajo, todos ganan dinero suficiente para vivir dignamente, y en general todos ellos están muy contentos e ilusionados con los que hacen.
Por supuesto no han entendido que un informático está en mejor posición de defender sus derechos y cambiar de trabajo que la inmensa mayoría de los asalariados, tanto que parece que tenemos una actitud servil y cobarde.
Pero lo más curioso de todo es que esos que han contestado se han sentido aludidos con lo de “buen programador” y hasta me han acusado a mí de no tener idea. ¡Que morro!, si yo no dije nombres ni pensaba en nadie