Los empresarios y la “propiedad intelectual”
En pocos horas participo en una mesa redonda titulada Els empresaris davant les noves formes de propietat intel·lectual (en la UIB, Sala de Actos, a las 18:15 horas). Cómo sólo tengo unos minutos de introducción he decidido hacer lo que nunca hice antes, preparar y leer el texto ya redactado. Lo copio y pego más adelante (versión en inglés). Cierro los comentarios, el que quiera discutirlos que vaya a la mesa redonda
Nota: no pude ni leerlo, tuve que resumir sobre la marcha. Han perdido tanto tiempo leyendo el curriculums de otros que ni la excusa de que mi CV fue de sólo 6 segundos sirvió de excusa. Debate pobre diría yo, mucho FUD y argumentos ad-hominem del tipo “un profesor de universidad cómo puede hablar de negocios”. Carles Grau de Microsoft fue el más “atacado” a preguntas, el tío es muy simpático y aguanta lluvia de piedras. Llegará muy alto en Microsoft… si no recibe más condenas de abuso de monopolio
Taula Rodona: Els empresaris davant les noves formes de propietat intel·lectual
El título de esta mesa redonda es un oxímoron, una contradicción en sí misma. Me refiero a la frase “propiedad intelectual”, que además de ser contradictoria, genera confusión y en cierto sentido es extremista.
“¡Ah!… ya está de nuevo este jipi comunista radical” pensarán algunos.
Sí, sé que existieron Lenin y Trotsky, leí sobre ellos en libros de historia y sobre todo en la Wikipedia e Internet. Pero en este caso, si me disculpan el atrevimiento, usaré argumentos más cercanos a las ideas capitalistas o del “mercado libre”.
Decía que la definición de “propiedad intelectual” es contradictoria, pero no estoy diciendo nada nuevo, ya lo decía Thomas Jefferson, uno de los “padres fundadores” de EEUU, nada sospechoso de “comunista”. Citarlo a él supongo que evitará las sonrisas condescendientes que se producen si algún promotor del software libre explica los mismos conceptos.
Decía Jefferson a McPherson en una carta en 1813:
Si la naturaleza ha creado algo que es menos susceptible que todo lo demás a la propiedad exclusiva, es la acción del poder del pensamiento llamado idea, que puede ser poseída exclusivamente por un individuo mientras sólo él lo sepa; pero al momento que es divulgada, se obliga a sí misma a ser poseída por todos y el receptor no puede disponerla en exclusiva… Aquél que recibe de mí una idea se instruye a sí mismo sin disminuir mi educación; como aquél que enciende su vela en la mía, recibe luz sin oscurecerme… Las ideas no pueden, por naturaleza, ser sujetas a propiedad.
Los que saben algo de historia conocen que como resultado de las discusiones en la constitución norteamericana no se incluyó el copyright ni cualquier forma de “propiedad intelectual”.
Decía que es además confusa. El término propiedad intelectual no sólo transmite la falsa idea de que las ideas tienen “propietarios” por naturaleza, sino que se incluyen conceptos y leyes que no tienen nada que ver unas con otras.
Así muy poca gente distingue las diferencias entre copyright –o derechos de autor–, con patentes, secretos industriales y marcas registradas. Se ponen todas en el mismo saco para simplificar el debate y poder abusar de la palabra “robar”, “ladrón”, y “pirata”.
¡Ay!, si el señor Jefferson nos oyera, sobre todo conociendo la historia de su país. EEUU fue durante 100 años –hasta bien entrado el siglo 20– una nación “pirata”. Walt Disney es uno de los productos estrella de esa “piratería”. Hollywood es otra, ya que fue la reunión de todos los “cineastas piratas” norteamericanos que no querían pagar las patentes de Edison, y por eso se instalaron en la lejana costa oeste.
Un historiador podría afirmar sin miedo a errar, “¡Cuánta cultura y negocio ha generado la copia de ideas!”.
Copyright y patentes son leyes y conceptos diferentes. El copyright son leyes que aseguran el monopolio del autor sobre la manifestación de las ideas. Las patentes son el monopolio del las ideas aplicadas a la fabricación de un producto.
El software está protegido automáticamente por el copyright. Hay otro mito, que el movimiento del software libre lucha por la abolición de esas leyes. Resulta que no es así.
El objetivo del movimiento del software libre no es eliminar toda forma de copyright. Richard Stallman encontró como usarlas para un objetivo opuesto al que fueron creadas. En vez de asegurar el monopolio del autor, la licencia GPL usa el copyright para asegurar que un programa sea siempre libre –es el concepto copyleft–
Dentro de la comunidad del software libre hay variedad de opiniones, no tenemos definiciones ni propuestas únicas sobre las leyes de copyright. Nuestro objetivo es otro, que cualquier usuario de programas de ordenador pueda disfrutar de las cuatro libertades que consideramos fundamentales: libertad de usar el programa, libertad para mejorarlo o corregir errores, libertad para dejar una copia a un amigo y libertad para distribuir las copias mejoradas de ese programa.
Estas ideas no son nuevas y son prácticamente las mismas a las que rigen en la comunidad científica moderna. Es la que lleva funcionando desde la época de Newton y que ha permitido entre otras cosas el enorme crecimiento del mercado tecnológico.
Mientras las leyes de copyright permitan desarrollar programas que aseguren esas libertades a los usuarios, no tenemos ningún problema con la ley, hemos encontrado ya la forma de aprovecharla para nuestros fines.
El problema, muy actual y que sí denunciamos, es que se promulgan nuevas leyes de copyright cada vez más draconianas. Lo que en un principio era una regulación industrial se ha convertido en leyes que regulan las actividades privadas, y que convierten en delincuentes putativos a casi al 100% de la población que usa un ordenador. Eso nunca ha pasado en la historia. Y se recurre al “mercado libre” para justificarlas–que enorme contradicción–.
Esas leyes cada vez más restrictivas podrían hacer imposible que una persona pueda vivir su vida digital usando sólo software libre y no ser un delincuente. Me refiero a casos concretos y actuales, por ejemplo a poder mirar nuestros DVDs o nuestra música, que no podemos escucharlas si no es en un reproductor de software privativo, de unas marcas determinadas.
Por eso decía que la “propiedad intelectual” es también “extremista”.
Si Thomas Jefferson o Adam Smith se levantasen de la tumba y viesen lo que está pasando creerían que las modas se han vuelto locas, que los modernos capitalistas son esos barbudos de vaqueros, y los comunistas esos señores de trajes caros haciendo lobbies en las oficinas políticas…
Por cierto, ¿mencioné que Bill Gates estuvo estos días en Bruselas para reunirse con Charlie McCreevy, el Comisario Europeo de Mercado Interior para hablar de patentes?
Pero debería centrarme en el software libre y los negocios.
Otro de los mitos extendidos es que el software libre tiene que ser gratuito. No es así, desarrollar software libre cuesta dinero, pero tampoco nada impide que se cobre dinero por desarrollarlo, incluso que se lo venda al precio más caro posible.
No seré yo quién enseñe a los empresarios cómo deben hacer negocios, ellos conocen mejor que nadie las dificultades. Y cada uno toma las decisiones que considera más favorables.
Creo, en realidad, que el problema fundamental es que en los últimos años los profesionales informáticos hemos asumido que la única forma de ganar dinero con el software es la “venta de licencias”. Así las preguntas típicas que se pueden leer son:
Pero si vendo mi programa, luego los puede usar cualquiera y ¿yo de qué vivo?.
Es una pregunta tan tópica y falaz que últimamente me limito a contestar con una comparación:
Si estás enfermo, vas a un médico –de la seguridad social o privado– pagas la consulta –o la paga el estado— y luego tú te curas y vas por la vida disfrutando de tu salud y ese médico no cobra nada, ¿de qué vivirán entonces los médicos?
El mismo razonamiento puede ser explicado en cualquier otra profesión, ingenieros, arquitectos, abogados, economistas, profesores… y me pregunto, ¿qué tenemos de especial los informáticos? ¿somos unas estrellas del show business? ¿por qué ahora pretendemos que la sociedad nos asegure que podemos ganarnos la vida como Enrique Iglesias o Bisbal?.
Así como es más fácil ganar la quiniela que convertirse en un Enrique Iglesias, es también más fácil ganar el gordo de navidad que ganar fortunas vendiendo licencias software. Los números lo demuestran.
Un 95 a 98% de los programadores trabaja cobrando un salario desarrollando software para uso interno de su organización. La mayoría de ese software quizás sea libre porque asegura las cuatros libertades. Por otro lado, la inmensa mayoría de las empresas que venden software no lo hacen vendiendo cajitas con CDs en El Corte Inglés, lo hacen vendiendo servicios
Servicios, esa es la palabra clave.
Es la influencia directa del software libre en las empresas que desarrollen o hagan negocios con él. Deben ser empresas de servicios y cobrar más caro o más barato dependiendo de los precios que el mercado esté dispuesto a pagar.
El software libre además tiene otro efecto colateral importante: libera ese mercado de servicios. Ya no es posible mantener el monopolio inherente del mercado de software privativo. Los clientes podrán recurrir a cualquier otra empresa o programador para que les modifiquen los programas comprados a terceros. El éxito de esas empresas estará basadas en la competencia, calidad y prestigio.
¿No es lo anterior pura competencia, capitalismo y “mercado libre”?
Pero no quiero finalizar sin una apunte final.
Todos los indicadores de la “industria del software” de Balears, y de España en menor medida, nos sitúan en la cola de las regiones del mundo desarrollado –incluso comparada con países como la India y hasta algunas regiones de Brasil y China–.
¿Qué nos ha llevado a esta situación? ¿El software libre? ¿o un mercado de software privativo con monopolios gigantescos? Como sociedad, ¿debemos defender ese status quo o aprovechar las alternativas y oportunidades que nos permitan cambiar esa situación?
Yo creo que es una oportunidad enorme y bien palpable. El mercado de SL está en continuo crecimiento desde hace poco más de 10 años. Las barreras de entradas son muy bajas, y gracias al software libre existente estamos a pocos personas-meses de implementar cualquier solución sin tener que negociar o pedir permiso a nadie.
El software está disponible para todos por igual, bajos las mismas condiciones. Sólo dependemos de nuestras propias decisiones, riesgos que asumamos y sobre todo de nuestro conocimientos.
Por eso solemos decir, sobre todo los profesores e investigadores, que el conocimiento nos hace libres.
Los empresarios y la ?propiedad intelectual?
Discurso de Ricardo Galli en la mesa redonda "_Els_ _empresaris_ _davant_ _les_ _noves_ _formes_ _de_ _propietat_ _intel·lectual_". Trata de innovación, la mal llamada "propiedad intelectual", mercado intervenido/libre mercado, vent…
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La Carta de Jefferson (1)
Ricardo Galli publica un artículo llamado Los empresarios y la ?propiedad intelectual?. Hay elementos de su argumentación que son incorrectos, y me permito hacer precisiones en este artículo. No estoy acusando de nada al Ricardo Galli, porque es probab…
Trackback by La Naturaleza del Software — Tuesday 14/11/2006 @ 2:55