Me está agobiando el tema. Trabajo en la universidad no porque quiera ser catedrático o ocupar “cargos” (de hecho paso de ellos), sino porque me divierte mucho, y porque la UIB fue la que me formó como profesional y además me permitió mucha libertad –no sin problemas, claro– para hacer otras cosas, como tesis doctoral, software libre, proyectos muy interesantes con empresas de toda Europa, crear otras empresas como Atlas Internet, y últimamente el Menéame (aunque creo que la mayoría todavía no saben ni que existe, lo que no deja de ser una ventaja
).
Pero desde hace ya unos años que recibo ofertas muy tentadores de empresas y siempre las he rechazado o menospreciado. La primera fue ya hace más de 10 años, para trabajar en Thomson CSF (hoy Thomson Multimedia) en Rennes. En los últimos años se ha incrementado la oferta, desde otras universidades, pequeñas empresas, multinacionales, la misma Google, inversores capitalistas (por el Menéame), esta noche vuelvo a recibir otra “notita”.
En muchos casos renuncié a salarios que superan fácilmente anualmente 6 cifras anuales en euros. No me parecía que ganase calidad de vida con el cambio, además que no quiero moverme de Mallorca y me sigue gustando mucho la universidad.
Pero las cosas se me están poniendo muy difíciles.
Ya llevo un par de cursos muy cargado de docencia, dando clases y coordinando cuatro asignaturas diferentes, con casi 500 alumnos en total (además de curso de doctorado y máster). Eso hace que me sea imposible tener la relación que quiero –y que corresponde– con los alumnos, y sobre todo me mantiene en un constante estrés y despiste monumental.
Para el curso que viene parece que la cosa se mantendrá o empeorará. Dicen –les creo– que no hay profesores suficientes, y de nuevo me toca trabajar con profesores asociados, que suelen ir de culo en su trabajo, cobran muy poco y casi no se los ve por la universidad. Es una gran putada para todos.
Así que estoy en el dilema. Si seguir con la situación universitaria que aunque me agrada es claramente insatisfactoria para mí y mis alumnos. O cambiar mi estilo de vida y dedicarme en exclusiva a la “empresa privada” –creo que soy demasiado cobarde, conservador, sincero y encima charlatán para dedicarme a “emprendedor”– o incluso a otra universidad. Cualquiera de las opciones quizás signifique que tenga que dejar Mallorca y recibir el “odio” de mi familia.
No sé que hacer. En el supuesto y optimista caso de que “yo lo valga” (me gusta pensar que sí), me parece que es un acto de cobardía o comodidad: si todos hiciesen como yo, ¿quedarían buenos profesores en las universidades? ¿no debería devolver lo que me han dado y aguantar épocas malas?
Pero si me quedo también me parece un acto de cobardía, seguir bajo el “cobijo calentito” y de nómina segura de la universidad.
Puf… si hoy me despidiesen de la universidad casi me harían un favor
¿Alguien que haya pasado por lo mismo? ¿Qué se siente con el paso de los años?