Hace unos días escribí un apunte sobre las mentiras –incluso en temas legales– del abogado Javier Cremades en un artículo de El País. Tanto bombo de este señor en El País coincide con el lanzamiento de su libro, por un comentario me entero que además hoy le han hecho una entrevista… en El País. Un usuario de apodo calocen le hace una pregunta relacionada al apunte mencionado:
calocen - 10:40
P. ¿De dónde ha sacado la idea de pretensión “de abolir el concepto de propiedad privada” (El País 15/07)? En el mundo del software libre hay muchas empresas: IBM,Novell, Sun, Dell, que dudo que tengan esos objetivos, y no conozco ninguna asociación o colectivo que pida semejante abolición.
La respuesta es todo una muestra de cómo incluir tantas falacias en una frase tan corta:
R. Me gusta mucho esta pregunta. La hace calocen, a quien no conozco. Hace nueve dias, el El Pais de 15/07 escribi un articulo en sus paginas salmón defendiendo las tesis de Microsoft. Ha despertado, esa pequeña contribución, furia y truenos de muchos que odian la compañía, o la ven un peligro u amenza para la creatividad, la competencia. Entiendo que hay posturas enfrentadas, y creo que el debate puede hacer aflorar muchas ideas interesantes. Tengo amigos a los que admiro que trabajan y defienden el llamdo software libre. Que nace de un concepto de como puede generarse la innovación muy interesante. Pero como en todo, también hay extremismos y he visto, oido y leido posicones que rechazo de tinte anarcoide. Vienen estas a decir que inventar invertar, lo que se dice, no lo hace practicamente nadie, porque todos trabajamos a partir del concepto de otros, y asi se desarrolla la humanidad. El sistema de patentes, de propiedad privada, etc. es una remora para esa creatividad. Yo creo en el software libre y en el de Microsoft. Creo en la gente que debe decidir cual es mejor, si le merece la pena pagar por adquirir software o prefiere utilizar programas que no tienen coste directo. No me gustan las políticas que prohiben, por ejemplo, el que las Adminstraciones Publicas puedan adquierir el software que quieran. El Cuba, Venezuela y Extremadura, se ha llegado a esos extremos: prohibir por decreto que la Administración utilize un software distinto al software libre. Prefiero la libertad de elección.
Primera falacia. Las críticas que ha generado no se deben a ningún
“odio a la compañía”, sino por las tonterías y mentiras que expuso en su artículo.
Segunda falacia. No soy homófobo/racista porque tengo amigos que son gays/negros. ¿No os suena?
Tercera falacia. yo creo en el software libre y en el privativo. Es como decir yo creo en las dictaduras y en las democracias. Los excesos del relativismo son ya cansinos, ¿quizás abuso del new age?
Cuarta falacia. Si la administración decide comprar todo Microsoft es “libre elección”, si en cambio decide comprar todo software libre –con la diversidad de software y empresas que ello significa–, es “prohibición”.
Quinta falacia. ¿Es comparable una democracia extremeña, inserta en España y la Unión Europea con la de Cuba o Venezuela?
Sexta falacia. Hay dictaduras que compran productos españoles o europeos, incluso norteamericanos –como aviones F18, igual que España–. También esas dictaduras, como la China, compran Microsoft. ¿Cómo aplica la misma lógica que aplicó a Extremadura con Cuba o Venezuela?
Séptima falacia. Pero como en todo, también hay extremismos y he visto, oido y leido posicones que rechazo de tinte anarcoide. Debería explicar quién del software libre defiende la abolición de la propiedad privada y además qué relación tiene eso con las decisiones de la CE en el juicio contra Microsoft. No lo hace, porque no puede.
En fin, que es todo una absoluta tontería, no responde ni aclara absolutamente nada (y no digo nada de los errores ortográficos, supongo que son resultado del nerviosismo, o del “becario” que transcribía).
Esto me recuerda una frase que escribió Cebrián en El País al día siguiente de la muerte de Polanco:
España le debe mucho a Polanco.
No sé qué le podemos deber los españolitos a uno de los hombres más ricos y poderosos de nuestro país. Ese tipo de discurso me suena mucho a los del NODO, pero para ser más preciso podría haber escrito:
Microsoft le debe mucho a El País –o viceversa–.
Alucino con la servidumbre y pobreza intelectual de tot plegat, más aún cuando se dicen “defensores de la libertad” (unos en España, otros en el software). Lo malo es que este tipo de personajes son los que escriben libros y se sientan en las mesas asesoras del gobierno.