
Max Headroom (en castellano sería algo así como la altura máxima de los vehículos) era mi serie norteamericana de culto de los años 80 derivada de la película de televisión “Max Headroom: 20 minutos en el futuro”.
En aquellos años yo estaba estudiando la ingeniería informática y haciendo los primeros pinitos en gráficos por ordenador con las CoCo (RadioShack), Commore64, las Amiga y con los primeros PCs de los amigos “pudientes”.
Una de las cosas que más nos llamaba la atención era cómo podían generar en tiempo real la cabeza parlante de Max Headroom (imagen de la derecha). Nos imaginábamos potentísimos ordenadores al alcance de la poderosas productores norteamericanas (en este caso la ABC).
Hoy me puse a buscar más información y ver si era posible encontrar esos vídeos. No los encuentro por ningún lado (Amazon me dice No results match your search for “max headroom” in DVD) salvo en el aMule que he encontrado unas pocas copias de los originales en inglés.
Pero lo más curioso y que me sacó de la duda de cómo generaban esas imágenes en tiempo real me la dio la wikipedia. No eran generadas por ordenador, sino que era un actor real, Matt Frewer el que se disfrazaba de personaje sintético, con una máscara de latex y el torso cubierto de fibra de vidrio simulando la americana, camisa y corbata. El fondo incluso era un dibujo real, con un dibujo inspirado en las “animaciones celulares”, que con la edición de vídeo generaban la ilusión de un fondo sintético.
Curioso. Hace 20 años se disfrazaban para parecer personajes sintéticos, hoy los personajes sintéticos son cada vez más indistinguibles de los reales. También es muy curioso cómo esa serie, que ha sido todo un suceso (incluso con apariciones en vídeoclips o anuncios de Coca Cola), esté casi perdida de la memoria colectiva de los geeks (o quizás es los nuevos geeks no son tan geeks como aparentan), y que no esté accesible en los circuitos comerciales (puedo estar equivocado, que me indiquen si alguien conoce cómo puedo comprarlos).
Lo que no es ninguna sorpresa es que el aMule sea la única opción para poder recuperar estas joyas perdidas, aunque en muchos países sea un delito penal